
«Este concierto ha supuesto un muy importante salto adelante en la visibilidad del FIS en la comunidad iberoamericana». El director del Festival Internacional de Santander, Cosme Marina, valora así el paso histórico dado por el FIS en Ciudad de Panamá, plasmado en un recital bajo el significativo nombre de «Iberoamérica Compartida». El acontecimiento musical contó con la asistencia de todos los embajadores en ese país, que, además, manifestaron un gran interés en el Festival. «Para la proyección iberoamericana del FIS, que siempre ha tenido esa vocación internacional, es de especial relevancia esta presencia en Ciudad de Panamá, con la ayuda de las embajadas de México y España en el país, así como de una serie de patrocinadores privados y, sobre todo, del Gobierno de Panamá, que estuvo también totalmente implicado en el concierto y puso a disposición el Teatro Nacional, una de sus joyas arquitectónicas», explica el director. De forma coincidente con el 75 aniversario del FIS, el Festival da este paso para abrir una puerta de futuro.
El protagonista de esta cita diplomática y musical fue el tenor Javier Camarena, una de las grandes estrellas de la lírica que, además, lidera el reparto de la ópera «La flauta mágica», que el próximo 3 de agosto abrirá el Festival en el Palacio de Festivales. Poder contar para este concierto en Panamá con un artista iberoamericano, y uno español, el pianista Rubén Fernández Aguirre, «enlaza con la filosofía del festival, la apuesta por los grandes artistas internacionales y españoles de mayor nivel», remarcó el director del FIS. El concierto logró un éxito espectacular.
Al inicio, tanto el embajador de España, Guzmán Palacios; como la embajadora de México, Claudia Pavlovich; y la ministra de Cultura de Panamá, Maria Eugenia Herrera, celebraron el lema del programa, «Iberoamérica compartida», y destacaron el papel del FIS como elemento clave en la organización de un evento que moviliza a la comunidad iberoamericana desde la cultura. En sus intervenciones, el embajador español subrayó el proceso que, junto al Festival, desembocó en este concierto, centrado en Iberoamérica, «un espacio comun de naciones bañadas por ambas orillas del Atlántico, que comparten una historia de siglos y principios y valores que nos identifican y de los que nos sentimos orgullosos», así como «dos magníficas, dos maravillosas lenguas, el portugués y el español, que compartimos 700 millones de almas y en las que nos expresamos, soñamos, rezamos, nos dirigimos a nuestros hijos; un tesoro en la comunidad iberoamericana». «Pero también», continuó, «es necesario subrayar el valor de la cultura, asociada al desarrollo humano en prosperidad, individual y colectivo, al conocimiento y la innovación». El programa plasmó esa unión a través de la voz de Camarena y el piano de Fernández Aguirre, con Marisol Rincón Rosales como guitarrista invitada, para abordar canciones de los compositores mexicanos Blas Galindo, Manuel María Ponce o Ignacio Fernández Esperón; del cubano Ernesto Lecuona, el argentino Jorge Cardoso o los españoles Isaac Albéniz y José María Lacalle, hasta la «Granada» del mexicano Agustín de Lara o el bolero «Historia de un amor», escrito en 1955 por el panameño Carlos Eleta Almarán.
La cita se enmarcó en un contexto histórico y diplomático de gran relevancia. Panamá acogerá, el próximo junio, la 56.ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), coincidiendo con el Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, asamblea diplomática que tuvo lugar en 1826 con el objetivo de buscar la unión o confederación de los nuevos Estados americanos. Y, a su vez, España será sede en noviembre de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. «Cada uno de estos hitos recuerda que la historia y la cultura son pilares fundamentales para el dialogo, la cooperación y la integración de nuestros pueblos», subrayó la ministra de Cultura panameña.